Toda tradición tiene una historia
Tradición es todo aquello que una generación hereda de las anteriores porque la considera valiosa, útil o interesante. Las tradiciones expresan características especiales de cada familia, comunidad o país y se transmiten a través de actos y festejos.
Las tradiciones relacionadas con el amor, la boda y el matrimonio son diversas:
* El anillo de compromiso:
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Se remonta a la misma época del uso de la alianza (Imperio Romano), como forma de sellar la futura unión concertada. Además, la forma circular del anillo simboliza un amor sin final.
* El vestido de novia:
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Es el secreto mejor guardado, el estilo, el diseño y el color. Aunque hoy en día asociamos el blanco a la novia, no siempre ha sido así; el blanco como color del traje de la novia no se popularizó hasta el siglo XVI. Hasta entonces la novia vestía simplemente con su mejor traje. Y, otro apunte, en tiempos bíblicos era el color azul, y no el blanco, el que simbolizaba pureza y virginidad.
* El velo:
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Antes el velo simbolizaba que la novia estaba apartada de la vida exterior, y por lo tanto que era virgen, inocente y modesta. Otros creen que el velo protege a la novia contra el mal de ojo y los celos de las demás mujeres. En matrimonios arreglados, también impedía que el novio viera a su futura esposa antes de concretar la ceremonia.
* El ramo de novias:
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Se trata de una antigua costumbre que se remonta hasta el antiguo Egipto. Las novias egipcias solían llevar hierbas de intenso aroma destinado a ahuyentar los malos espíritus. Con el paso de los años fueron sustituidas por flores. Siglos más tarde, en la época de las cruzadas, se importó esta tradición a Europa.
* La flor en el ojal:
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Esta costumbre se origina en la época de los caballeros y los torneos; ellos solían usar los colores de sus damas en los torneos.
* El novio no puede ver a la novia antes de la boda:
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Esta tradición surgió cuando las bodas eran arregladas por las familias y no permitían que el novio viera a la novia antes de formalizar el matrimonio por miedo a que pudiera arrepentirse.
* La marcha nupcial:
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Esta tradición se inició en la boda de la princesa Victoria de Inglaterra con el principe Federico Guillermo de Prusia. Para ese día, la princesa eligió las dos marchas que hoy se han convertido en una tradición: la marcha nupcial de Mendelssohn para su entrada en la Iglesia y la ópera Lohengrin de Wagner para la salida.
* Entregar a la novia:
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En la antigüedad, las hijas se consideraban propiedad de sus padres. Por ello, durante la ceremonia se transfería la posesión al novio. Hoy el acto de entregar a la novia en el altar, simboliza la bendición de sus padres al matrimonio.
* Ella a la izquierda, él a la derecha:
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En la época medieval muchos de los matrimonios no eran consentidos por la familia, sino que cuando un hombre se encrapichaba de la novia la raptaba y la llevaba al altar, y como se temía que sus familiares fueran a rescatarla, el novio situaba a la novia a su izquierda de forma que pudiera tener su mano derecha libre por si se veía obligado a empuñar la espada.
* Las arras:
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Son una tradición de origen oriental recogida en el Derecho Romano para reforzar el cumplimiento de lo convenido entre los esposos. Su entrega simboliza el intercambio de bienes que ambos cónyugues van a compartir. Las arras son 13 por varias teorías, unos dicen que su número se relaciona con las bodas de Canán; otros con la mala suerte, indicando que también en los momentos malos la pareja se compromete a compartir lo poco que le queda. En este último aspecto, se dice que el número es porque doce van por los meses del año y una más para poder compartir con los pobres.
* Las alianzas:
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Son un símbolo que en la antigüedad significaba la eternidad por no tener principio ni fin. En el siglo XIII a.c. los egipcios ya intercambiaban alianzas. Los griegos comenzaron a ponérselo en el dedo anular porque creían que la vena de éste llegaba directamente al corazón y con la creencia de que esta promesa de amor eterno solo terminaba al dejar de latir el órgano vital.
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En el Imperio Romano, los anillos eran de hierro; los de oro solo podían ser usados por senadores y magistrados. Luego se extendió a otros estratos sociales.
* ¡Que se besen, que se besen!:
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Para los más recatados o para los más formales esta frasecita termina convirtiéndose en una pequeña condena, sin embargo en la antigua Roma la manera usual de sellar culaquier contrato era mediante un beso así que, evidentemente, los matrimonios también se cerraban de este modo.
* Lanzar arroz:
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El arroz que se tira a la salida de la ceremonia, además de una batalla campal en la que el novio termina camuflado tras el velo de su recien estrenada mujer, simboliza prosperidad y fertilidad para el nuevo matrimonio. Esta costumbre se conserva en Europa desde la Edad Media; nos llegó de Oriente donde el arroz se considera símbolo de fertilidad, así que los invitados lanzaban arroz a los nuevos esposos con la esperanza de que tuvieran muchos hijos.
* Lanzar el ramo:
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Aunque es una tradición muy americana, sus orígenes se remontan a la Francia del siglo XIV. En esta época la liga que lucía la novia el día del enlace se consideraba símbolo de buena suerte así que en muchas ocasiones la fiesta terminaba con varios invitados corriendo tras ella para intentar quitarle la liga. Para evitar estas improvisadas carreras, la novia terminó por lanzar ella misma la liga. Con el paso del tiempo la liga se sustituyó por el ramo.
* La tarta nupcial:
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En la antigua Roma, tras el enlace, se rompía un pan sobre la cabeza de la novia para desearle fertilidad y una larga vida. Los invitados recogían las migas del suelo y se las comían creyendo que así tendrían buena suerte. Esta costumbre evolucionó y llego a Inglaterra en la época medieval, donde los invitados a una boda llevaban pequeños panes que apilaban, se les añadía azúcar glas y se repartían entre todos los presentes. Es por ello que los pasteles de bodas actuales tienen tantos pisos. El corte del pastel por los novios simboliza fertilidad y larga vida.
* La luna de miel:
- Esta costumbre fue iniciada por los teutones, los cuales sólo celebraban bodas durante la luna llena y los novios bebían licor de miel durante los treinta días siguientes en los que continuaba la celebración.

